China, Estados Unidos y el futuro del orden global
Entrevista con Ignacio Villagran, director del Centro de Estudios China-Argentina de la Universidad de Buenos Aires, quien analiza el declive del liderazgo estadounidense, el alcance de las iniciativas globales de China y sus implicaciones para el Sur Global y América Latina.
Irma Villa
Villagran presentó la ponencia «Creating alternative institutions and overcoming Great Power dynamics as a collective project for the Global South», centrada en las iniciativas globales chinas y en el declive de la hegemonía estadounidense en la Universidad de Changzhou. Para comprender mejor este tema se le preguntó:
.¿En qué se sustenta la idea del declive de la hegemonía estadounidense?
En los últimos años, varios internacionalistas latinoamericanos, perspicaces y políticamente comprometidos, han sostenido que Estados Unidos atraviesa un declive evidente y que su hegemonía se aproxima a su fin. Esta valoración se basa en la pérdida de su peso relativo en la manufactura y el comercio mundiales, el creciente uso de monedas distintas del dólar en reservas y pagos internacionales, y la disminución de su influencia en las instituciones que buscan regular el orden internacional. A ello se suma el resurgimiento de una política exterior abiertamente agresiva y militarista, guiada por criterios unilaterales de seguridad nacional, que ha vulnerado principios del derecho internacional fundamentales para las relaciones internacionales. Aunque Estados Unidos mantiene su primacía económica y una superioridad militar indiscutida, su capacidad de liderazgo político está disminuyendo.

¿Qué diferencia a las iniciativas globales de China de la Franja y la Ruta?
El liderazgo internacional de China se afianzó desde que el presidente Xi Jinping lanzó la Franja y la Ruta en 2013. Tras su éxito, China promovió las iniciativas de Desarrollo Global, Seguridad Global, Civilización Global y, más recientemente, Gobernanza Global. A diferencia de la Franja y la Ruta, concebida como una propuesta bilateral de política exterior, estas cuatro iniciativas se presentaron en el marco de la ONU o mediante organizaciones multilaterales. La Iniciativa de Desarrollo Global, lanzada en 2021, subrayó su alineación con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. La de Seguridad Global, de 2022, propuso una seguridad basada en el respeto mutuo y la estabilidad compartida, no en alianzas ni confrontaciones, y buscó disipar las sospechas de que China pretendía formar alianzas militares. La de Civilización Global, presentada en 2023, defiende la diversidad de las civilizaciones, los valores comunes de la humanidad y un mayor intercambio entre los pueblos, frente a la imposición de un modelo único.
¿Cómo propone China reformar la gobernanza global?
En septiembre de 2025, durante la cumbre de la OCS+ en Tianjin, el presidente Xi anunció la Iniciativa de Gobernanza Global. Esta establece cinco principios: igualdad soberana, respeto al derecho internacional, multilateralismo, un enfoque centrado en las personas y medidas concretas. Xi aclaró que la reforma no busca derribar el orden internacional vigente ni crear otro al margen del sistema actual, sino mejorar la representatividad, eficacia y eficiencia de las instituciones y mecanismos existentes. También afirmó que debe terminar el monopolio de la gobernanza global por parte de unos pocos países y que el derecho internacional constituye su principal salvaguarda. Muchos líderes y expertos consideran a China un actor responsable, respetuoso de las normas internacionales y, por ello, un socio confiable para los Estados y las instituciones multilaterales.
¿Qué responde a quienes consideran que China busca rehacer el mundo?
El número de mayo-junio de 2024 de Foreign Affairs se tituló «¿Puede China rehacer el mundo?». En él, Elizabeth Economy, asesora del Departamento de Comercio durante el gobierno de Biden, afirmó que la ambición del presidente Xi de rehacer el mundo es innegable: pretende disolver la red de alianzas de Washington, desplazar al dólar de su posición dominante y acabar con el control estadounidense sobre las tecnologías críticas. Entendemos que estas iniciativas preocupen a los responsables políticos de Estados Unidos. Sin embargo, su respuesta ha sido obstaculizar los programas chinos de cooperación para el desarrollo, en vez de proponer alternativas que impulsen un crecimiento sostenido y mejoren las condiciones de vida en el Sur Global. La creciente influencia de China se explica, en buena medida, por la falta de liderazgo de Estados Unidos y su escasa voluntad o capacidad para proveer bienes públicos y promover el desarrollo conjunto. La propia Economy señala que Estados Unidos es visto cada vez más como un actor ajeno a las normas e instituciones que ayudó a crear: impone sanciones generalizadas sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, debilita organismos como la Organización Mundial del Comercio y, durante el gobierno de Trump, se retiró de acuerdos globales. Cabe recordar que escribió en 2024, antes de la acción unilateral e ilegal contra el presidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026 y del ataque con misiles en Minab, Irán, que en febrero de ese año causó la muerte de más de cien niños.
¿Por qué el Sur Global no debería compartir la preocupación de Washington?
A partir de la cita de Economy, sostengo que muchos en el Sur Global quisiéramos reducir el predominio del dólar y poner fin al control de Washington sobre las tecnologías críticas. Por tanto, no deberíamos compartir esa preocupación: para nosotros, ambos son objetivos comunes. El liderazgo chino ha propuesto iniciativas para ampliar la cooperación en nuevas tecnologías y distribuir sus beneficios entre países de todo el mundo, en lugar de tratarlas como activos estratégicos susceptibles de convertirse en armas. Proponemos analizar el marco institucional planteado por China para promover la resolución pacífica de conflictos y el desarrollo conjunto, así como su impacto en el Sur Global, con especial atención a América Latina.
Conclusión: La entrevista plantea un orden internacional en transición, marcado por el debilitamiento del liderazgo político estadounidense y la creciente proyección de China mediante iniciativas multilaterales de desarrollo, seguridad, civilización y gobernanza. Desde la perspectiva del Sur Global, el desafío consiste en evaluar estas propuestas por su capacidad para ampliar la autonomía, favorecer la cooperación tecnológica y promover soluciones pacíficas y un desarrollo más equitativo, con especial atención a América Latina.
