China no es un país, es otro mundo: Marcelo Muñoz

  • En China no gobiernan las multinacionales, no gobiernan las grandes empresas chinas, que son multinacionales también. En China gobierna el Gobierno dirigido por el PCCh

En el último número de la revista China Hoy presentan una entrevista con Marcelo Muñoz, presidente emérito y fundador de Cátedra China en Madrid, decano de los empresarios españoles en China, y un testigo del despunte de la ahora República Popular China (RPCh) quien habla de las claves que catapultaron a este país como potencia económica mundial.

Marcelo Muñoz conoció Beijing en 1978 y ahora lo que más desea es regresar a esta ciudad para despedirse.

El autor de China ha vuelto para quedarse destaca que la recuperación de la RPCh se explica gráficamente por el cambio que ha habido desde 1978, con la política de Reforma y Apertura impulsada por el Pequeño Timonel Deng Xiaoping.

Entre esas claves considera funtamental la aplicación de  la filosofía confuciana, a la cual define como “una filosofía ética y política, y que es la que ha dirigido y dirige toda la política actual. Curiosamente, entre mis títulos universitarios tengo el de filosofía pura, o sea, puedo hablar con conocimiento. China es otro mundo que se rige por la filosofía confuciana: priorizar lo colectivo sobre lo individual, tener proyectos a largo plazo y trabajar para las próximas generaciones.”

El entrevistado considera que si el mundo siguiera este tipo de filosofía la humanidad viviría de forma plena: “Yo creo que esa ignorancia es la que lleva a Occidente a no querer conocer ni reconocer la realidad de China. Y para mí hay otras claves. Una de las claves es que el Partido Comunista de China (PCCh) siempre ha tenido claro la frase de Mao: ´la política en el puesto de mando´. Entonces, en China no gobiernan las multinacionales, no gobiernan las grandes empresas chinas, que son multinacionales también. En China gobierna el Gobierno dirigido por el PCCh.

Y la otra clave es que China tiene un equipo pensante potentísimo. Hay más de 500 think tanks. Entonces, a nadie se le ocurre en China –como sucede aquí en nuestro paleolítico europeo y occidental– negar el cambio climático porque eso lo estudian. China tiene un equipo pensante fabuloso. Y el tercer elemento para mí clave es la política del largo plazo, que es muy confuciano: trabajamos para las próximas generaciones.”

Esta forma de conducir una sociedad es la diferencia entre oriente y occidente, “en China se valora la educación. China no tuvo ninguna aristocracia gobernante. Los gobernantes eran los letrados confucianos que pasaban unos exámenes dificilísimos.”

La entrevista completa la puede leer en China Hoy.