15 de junio de 2026
OpiniónPortada

China supera las barreras tecnológicas con fuerzas productivas de nueva calidad

Aníbal Carlos Zottele y Miriam Sánchez Guevara*

El proceso de modernización en la República Popular China (RPCh) ha atravesado distintas etapas que, desde 1978, permitieron un notable avance en la calidad de vida de la sociedad en su conjunto y consolidaron su fuerte presencia como protagonista central de la innovación científica y tecnológica a escala global. Esta preeminencia continúa fortaleciéndose conforme la nación se aproxima al cumplimiento de metas cada vez más cercanas a los objetivos establecidos para 2035 y 2049.

En este marco de evolución continua se inserta el libro Las fuerzas productivas de nueva calidad, el cual forma parte de la serie Palabras clave para entender a China, que aborda los conceptos importantes, los puntos clave de la construcción, el sistema institucional y los casos prácticos de la construcción de la civilización de China en la nueva era. Se trata de una primera edición, publicada en en 2026; la compilación fue hecha por: Grupo de Comunicaciones Internacionales de China, Academia de Estudios de China y el Mundo Contemporáneos, Centro de Estudios Internacionales sobre China de la Academia China de Ciencias Sociales, y la Academia China de Traducción. Traducción: Du Xuefeng, Francisco Javier Ayllón Piquero (España), Jiang Yu; los derechos son de New World Press, Beijing, China.

Cabe destacar que, aparte de las relevantes decisiones del XX Congreso del Partido y su posterior desarrollo en la Tercera Sesión del XX Comité Central, el XIV Plan Quinquenal se ha cumplido ampliamente, incluyendo las propuestas que contiene. Así, en 2023, el presidente Xi Jinping propuso una estrategia clave: integrar los recursos de innovación científico-tecnológica, impulsar el desarrollo de las industrias estratégicas emergentes y futuras y acelerar la creación de fuerzas productivas de nueva calidad.

De este modo, la nueva etapa, detallada en el XV Plan Quinquenal y examinada en el presente libro, revela que la renovación constante, cimentada en la revisión de logros anteriores, ofrece una trayectoria de enriquecimiento continuo. En esta etapa, no solo se mantienen principios clave de gobernanza basados en el apoyo popular, sino también lecciones aprendidas de los eventos globales. Esto hace aún más necesario implementar medidas que refuercen el papel central del desarrollo organizado de las fuerzas productivas.

En primera instancia, el texto contextualiza el desarrollo de las fuerzas productivas de nueva calidad dentro de un marco temporal específico. En este contexto, el presidente Xi (2018) aseveró que la innovación científico-tecnológica había accedido a una nueva fase, transformando sustancialmente la estructura de la innovación.

Esta transformación industrial significó una nueva era para China, impulsando la revitalización del socialismo científico con características chinas. Por ello, se plantea la aplicación de un concepto contemporáneo de fuerzas productivas de nueva calidad, entendido como un nuevo tipo de herramientas de producción digitalizadas, un nuevo contingente de trabajadores y renovadas relaciones de producción.

El nuevo tipo de herramientas digitalizadas conforma un criterio para evaluar el nivel de desarrollo de las diversas fuerzas productivas. Los nuevos contingentes laborales se caracterizan por su capacidad de innovación y generación de instrumentos emergentes, mientras que el nuevo tipo de relaciones de producción implica una adaptación a las exigencias que surgen de estas transformaciones.

Además, esta etapa exige el fortalecimiento de la independencia y la autosuperación científico-tecnológica, la profundización de la capacidad estratégica en ámbitos emergentes y el progreso en las transformaciones institucionales y los regímenes relacionados con el desarrollo de las fuerzas productivas de nueva calidad.

Un aspecto fundamental a considerar en el análisis es la reforma estructural de la oferta, que implica la mejora de la calidad de bienes y servicios, el impulso de métodos reformistas, la corrección de distorsiones en la distribución de factores y, particularmente, la priorización de las necesidades de la población.

El documento también aborda el régimen de la economía de mercado socialista de alto nivel, destacando, entre otros aspectos, las garantías para que las diversas formas de propiedad utilicen los factores de producción en igualdad de condiciones y conforme al marco legal.

Se examinan los sistemas de apoyo a la innovación, destacando la necesidad de un sistema integral que una ciencia, educación, tecnología y talento especializado. El desarrollo integrado de educación, ciencia, tecnología y personal calificado muestra el compromiso de construir una base humana y científica que sustente el crecimiento económico.

De manera similar, el emergente modelo de régimen de movilización nacional denota una estrategia gubernamental enfocada en la coordinación de recursos públicos y privados, con el fin de promover el progreso tecnológico en sectores prioritarios y mitigar la dependencia externa.

La Ley de Progreso Científico-Tecnológico de la RPCh exige que el Estado mejore un sistema de innovación eficiente, sinérgico y abierto. También debe fortalecer la coordinación científico-tecnológica en el mercado socialista y crear mecanismos que mejoren el papel gubernamental, el uso de recursos y la eficacia del sistema.

Conceptos como el desarrollo urbano-rural integrado y el desarrollo adaptado a cada territorio proponen una promoción flexible del crecimiento equilibrado, considerando las diferencias regionales. Otro elemento importante es la implementación de mecanismos para el desarrollo verde y bajo en carbono. Esto significa que el progreso económico debe incluir una mayor responsabilidad ambiental para mejorar la calidad de vida.

El texto revisa la innovación que impulsa industrias estratégicas emergentes y la manufactura avanzada y digital, reflejando una transición hacia un modelo basado en el conocimiento, la automatización y la alta tecnología.

La creación de un país digital, el desarrollo de la economía y la infraestructura digitales y el uso estratégico de datos masivos e inteligencia artificial demuestran que la transformación tecnológica es clave para el crecimiento, la eficiencia económica y la competitividad global.

Estas definiciones indican la construcción de un país poderoso donde el desarrollo de alta calidad sustituye el crecimiento cuantitativo. Se propone una visión integral para fortalecer la nación, buscando consolidar a China como potencia en ciencia, tecnología, agricultura, manufacturas, aeroespacial, comercio y finanzas.

El modelo industrial moderno y la transición verde

El libro dedica un espacio considerable a describir cómo la tecnología digital impulsa el crecimiento. La meta ya no es la expansión cuantitativa, sino la consolidación de un país poderoso bajo un modelo de desarrollo de alta calidad, sustentado en conocimiento, macrodatos e inteligencia artificial.

Asimismo, entrelaza de manera indisoluble la innovación con la sostenibilidad a través de las llamadas fuerzas productivas verdes. Bajo la máxima filosófica y política de que “las aguas cristalinas y las verdes montañas son cordilleras de oro y plata”; detalla estrategias de desarrollo circular, transporte verde, baja emisión de carbono y el compromiso con la neutralidad climática para la construcción de una “China bella”. Esta transición se complementa con un enfoque flexible de desarrollo integrado urbano-rural que atiende a las particularidades de cada territorio.

En sus capítulos finales, el libro demuestra que el fortalecimiento interno de China no implica el aislamiento. Se abordan los programas de revitalización rural, la integración de zonas clave como el Área de la Bahía Guangdong-Hong Kong-Macao y grandes proyectos de proyección global como la iniciativa de la Franja y la Ruta. La estructura interna se dinamiza en paralelo con una política de creciente apertura exterior.

En la obra Las fuerzas productivas de nueva calidad se manifiesta una continuidad enriquecedora: conserva los principios fundamentales de una gobernanza basada en la legitimidad popular, mientras asimila las lecciones de los acontecimientos mundiales contemporáneos.

En suma, las definiciones contenidas en esta publicación delinean las directrices fundamentales para las subsecuentes fases de desarrollo, que permitan romper barreras en tecnologías clave centrales. La RPCh, adherida al principio de la Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad, aspira a la consecución de un sistema global cimentado en el respeto recíproco, la concordia y la colaboración transnacional.

  •  Aníbal Zottele es Coordinador de Centro de Estudios China-Veracruz de la Universidad Veracruzana y Director del Centro de Investigación para una Comunidad con Futuro Compartido de México
  •  Miriam Sánchez Guevara es investigadora del Centro de Estudios China-Veracruz de la Universidad Veracruzana y Miembro del Centro de Investigación para una Comunidad con Futuro Compartido de México