28 de octubre de 2026
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La CUC reunió a think tanks del Sur Global para analizar la gobernanza y la comunicación internacionales

  • Académicos, diplomáticos y analistas de China, América Latina, África, Asia y Europa debatieron en la Universidad de Comunicación de China sobre la “comunidad de futuro compartido”, el colonialismo digital y el multilateralismo
El encuentro combinó ponencias magistrales, foros temáticos y debates sobre inteligencia artificial, dependencia económica, colonialismo digital y reforma de las instituciones multilaterales en un contexto de creciente cuestionamiento del orden liberal internacional y de búsqueda de marcos alternativos de cooperación.

Irma Villa

Beijing, 27 de octubre de 2026. La Universidad de Comunicación de China (CUC) acogió el Foro Internacional de Think Tanks 2026 “Construir una Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad”, una jornada en la que académicos, diplomáticos y analistas de China, América Latina, África, Asia y Europa discutieron el papel del Sur Global en la gobernanza global y los nuevos desafíos de la comunicación internacional.

Organizado por la CUC y su Instituto para una Comunidad de Futuro Compartido, el encuentro combinó ponencias magistrales, foros temáticos y debates sobre inteligencia artificial, dependencia económica, colonialismo digital y reforma de las instituciones multilaterales en un contexto de creciente cuestionamiento del orden liberal internacional y de búsqueda de marcos alternativos de cooperación.

En el evento se concluyó que la discusión sobre la gobernanza global ya no se limita a la reforma de las instituciones existentes, sino que incluye la disputa por los marcos conceptuales, tecnológicos y comunicacionales desde los cuales se imagina el orden internacional del futuro.

El programa del evento se dividió en dos sesiones. En la matutina la ceremonia inaugural fue conducida por Long Xiaonong, decano de la Escuela de Comunicación Internacional de la CUC. Intervinieron Zhang Shuting, rector de la universidad; Qiu Xiaoqi, representante especial del Gobierno chino para Asuntos de América Latina; Sun Jisheng, vicerrectora de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, y Aníbal Carlos Zottele, director del Centro de Estudios China-Veracruz de la Universidad Veracruzana (Cechiver) y vicepresidente de la Red Académica Internacional para una Comunidad de Futuro Compartido.

La “ansiedad Rubio” y la competencia entre civilizaciones

La sesión de ponencias principales fue moderada por Zhang Yanqiu, vicedecana del Instituto, y abierta por Li Huailiang, decano de la institución, quien agradeció a los centros de investigación que han colaborado con el Instituto durante sus siete años de existencia mediante encuentros, libros y artículos conjuntos. “Nos une una sola meta común: un futuro compartido», afirmó.

Li Huailiang, decano de la institución, quien agradeció a los centros de investigación que han colaborado con el Instituto durante sus siete años de existencia.

En su intervención, Li examinó problemas internos de las sociedades occidentales: migración, sostenibilidad del Estado de bienestar, reindustrialización y déficit comercial con China; y los vinculó con lo que llamó la “ansiedad Rubio”, en referencia al discurso del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la Acrópolis de Atenas, que considera que “la tradición de la antigua Grecia impulsó la Ilustración, la Revolución Industrial y la modernización occidental, pero hoy se encuentra debilitada”. De ahí, dijo Li, el llamado a reconstruir el orden occidental y la confianza de Occidente en su propia civilización.

El decano consideró que ese discurso expresa un cambio: de una visión en la que Occidente pretendía transformar otras civilizaciones según su modelo a otra que concibe el desarrollo mundial como una competencia entre civilizaciones, modelos y poderes. Frente a esa lógica, defendió el diálogo entre civilizaciones como vía para reducir la ansiedad.

En su momento, Aníbal Carlos Zottele saludó a todas las autoridades mencionadas y resaltó la presencia de Qiu Xiaoqi, a quien reconoció como una figura respetada y apreciada por el pueblo de México.

El coordinador del Cechiver planteó una lectura del sistema internacional desde el materialismo histórico. Sostuvo que el orden interestatal no es neutral ni natural, sino resultado de relaciones de producción y estructuras de poder. Desde esa perspectiva, la propuesta de una comunidad de futuro compartido busca transformar la relación entre la base económica mundial y la superestructura política internacional, y romper las lógicas de dependencia y hegemonía del orden liberal. Recordó que la expansión capitalista del siglo XIX dividió el mundo entre países centrales y zonas periféricas, una relación que, con cambios, persistió desde el colonialismo clásico hasta la actual división internacional del trabajo.

ONU y multilateralismo: tres desafíos

Jean-Christophe Bas, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) de Francia y director de la Red Académica Europea para una Comunidad de Futuro Compartido, centró su intervención en el perfil que necesita el próximo secretario general de la ONU. Señaló que, aunque se ha hablado de que por primera vez en ochenta años el cargo podría ocuparlo una mujer, también hace falta debatir qué liderazgo, misión y hoja de ruta requiere el momento actual.

Bas sostuvo que el próximo secretario general debería contribuir a recuperar el sentido del interés común y promover la convivencia pacífica, el respeto y la prosperidad. Frente a la lógica binaria de “ganador o perdedor”, pidió reconstruir la confianza, aprender de otras perspectivas y reducir las diferencias mediante el diálogo, sin exigir que desaparezcan todas las convicciones distintas.

Identificó tres desafíos para el multilateralismo. El primero es el retorno de la fuerza, la violencia y la brutalización en las relaciones internacionales, junto con el menosprecio de las reglas y de principios como la integridad territorial y la soberanía. Consideró especialmente grave que esas conductas procedan de miembros del Consejo de Seguridad, llamados a proteger tales principios. El segundo es la falta de legitimidad y representatividad de la arquitectura internacional: el Sur Global y otros actores, culturas y filosofías no se sienten reflejados adecuadamente en un sistema configurado durante una época de predominio occidental. El tercero es la eficacia: instituciones como la ONU, las entidades de Bretton Woods y la arquitectura financiera y política internacional no responden suficientemente a los desafíos actuales.

Como respuesta, propuso una conferencia mundial para refundar la cooperación, inspirada en el proceso de San Francisco de 1945. A su juicio, aunque el mundo está más fragmentado, la Carta de la ONU sigue siendo un marco común; las disputas se concentran en su aplicación, las prioridades, el liderazgo y la gobernanza. Anunció además la creación del Observatorio sobre Multilateralismo y el Futuro de la Cooperación Internacional, concebido como plataforma de diálogo.

La Franja y la Ruta como conexión entre pueblos

Khalid Taimur Akram, director ejecutivo del Centro Pakistaní para una Comunidad de Futuro Compartido, afirmó que el foro transmitió el mensaje de que China no busca dominar, sino promover relaciones basadas en la igualdad. En su ponencia “Más allá de la infraestructura: comunicación internacional y la Franja y la Ruta como plataforma de conectividad entre pueblos”, sostuvo que el éxito de la iniciativa no debe medirse solo por carreteras, puertos y vías férreas, sino también por su capacidad para acercar a las personas.

Khalid Taimur Akram, director ejecutivo del Centro Pakistaní para una Comunidad de Futuro Compartido.

Informó que más de 60 mil estudiantes pakistaníes estudian actualmente en China y que Pakistán es el país que más estudiantes envía allí. Según Akram, entre cinco y siete años atrás los jóvenes pakistaníes preferían Europa y Estados Unidos. Pidió que los intercambios educativos sean recíprocos, cuestionó que la ONU “es rehén de unos cuantos países” y describió la comunidad de futuro compartido y las iniciativas globales de China como una ampliación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Cerró con un llamado: “Construyamos puentes entre corazones, mentes y civilizaciones”.

El dao, el contrato y la transformación del sistema mundial

Fan Yongpeng, vicedecano del Instituto de China de la Universidad Fudan, comparó dos fundamentos de la vida social. Sostuvo que la civilización china se apoya en el dao, entendido como conocimiento de las leyes de la naturaleza y la sociedad, mientras que la occidental se basa en el contrato. Contrastó el preámbulo histórico de la Constitución china con el de la estadounidense, que empieza con “Nosotros, el pueblo” y que describió como un contrato.

Retomó al historiador Arnold Toynbee para sostener que China es la única civilización que ha existido ininterrumpidamente como orden político de alcance mundial. También presentó la idea del “Estado-empresa”, surgido en ciudades como Venecia y Génova, donde la propiedad constituye la base del reparto del poder político. Afirmó que el sistema mundial hegemónico atraviesa una transformación y que la inteligencia artificial intensificará esa presión. Añadió que las propuestas chinas no tienen como objetivo convertir a China en la potencia dominante.

Colonialismo digital y brecha de IA

, presentó “La brecha de la IA, la gobernanza global, el colonialismo digital y un plan para un futuro compartido”. Planteó que la concentración de la inteligencia artificial en grandes conglomerados puede reproducir relaciones coloniales. Comparó la extracción decimonónica de algodón, caucho y minerales con la extracción actual de datos de comportamiento y culturales, y equiparó a los trabajadores de plantaciones con los etiquetadores de datos de bajos salarios.

Como ejemplo, citó a trabajadores de Kenia que revisaban contenidos violentos para entrenar filtros de ChatGPT por menos de dos dólares por hora. Según relató, algunos desarrollaron estrés postraumático y no recibieron compensación. Contrastó tres enfoques regulatorios: el mercado estadounidense con pocas reglas; las normas de la Unión Europea, que, en su opinión, no cuestionan la concentración de la infraestructura, y la propuesta china de transferencia tecnológica Sur-Sur, junto con la Iniciativa de Gobernanza Global de la IA y la Organización Mundial de Cooperación en IA.

Winston Mano, profesor de la Universidad de Westminster y director del Centro de Investigación para una Comunidad de Futuro Compartido en el Reino Unido, propuso el concepto de “incompletud”. Según explicó, las empresas que actúan como si no necesitaran a nadie pierden capacidad para reconocer sus propios problemas. Citó a Walter Mignolo: “La colonialidad no ha terminado, está en todas partes”, y recordó que los Objetivos de Desarrollo Sostenible vencen en 2030 y no mencionan a los medios de comunicación. Presentó una investigación con la comunidad indígena ogiek, en el bosque Mau de Kenia, cuyas conclusiones apuntan a la necesidad de modelos locales de inteligencia artificial, tecnología adecuada al uso de teléfonos básicos y respeto por innovaciones locales como el dinero móvil M-Pesa.

Winston Mano, profesor de la Universidad de Westminster y director del Centro de Investigación para una Comunidad de Futuro Compartido en el Reino Unido.

Think tanks, derecho y comunicación

Miao Lu, cofundadora y secretaria general del Centro para China y la Globalización (CCG), describió el mundo como multipolar y también “multiplex”: además de los Estados, participan empresas, organizaciones no gubernamentales, centros de pensamiento y movimientos sociales. Repasó los cinco principios de la Iniciativa de Gobernanza Global: igualdad soberana, Estado de derecho internacional, multilateralismo, enfoque centrado en las personas y orientación a la acción. Explicó que China llama “iniciativas” a sus propuestas porque son plataformas abiertas y no alianzas cerradas.

Zhang Yuqiang, presidente de la editorial de la CUC, presentó “Transformación de la comunicabilidad global impulsada por la tecnología digital y la práctica constructiva de China”. Planteó que la tecnología digital redujo el peso relativo de los Estados y los grandes medios, y abrió espacios para que organizaciones civiles, centros de pensamiento y personas dialoguen entre países. Advirtió, a la vez, sobre el aumento de las barreras de comunicación y la polarización.

“La colonización no se limita a nuestros cuerpos; permea nuestras mentes”: Maria Francesca.

Maria Francesca Staiano, directora del Centro de Estudios sobre China del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, retomó las intervenciones anteriores y su artículo de 2017, “El nuevo Dao en las relaciones internacionales entre América Latina y China”. Se sumó al llamado a decolonizar el pensamiento: “La colonización no se limita a nuestros cuerpos; permea nuestras mentes”. Sostuvo que también opera a través del lenguaje y los marcos conceptuales, por lo que es necesario deconstruirlos y reconstruirlos. “El derecho, en un sentido antropológico, es como la música”, dijo, pues toda sociedad necesita un orden normativo para convivir.

Staiano describió el momento actual como uno de violencia sistémica occidental y de una narrativa imperialista hegemónica. Mencionó conceptos usados por académicos latinoamericanos –“guerra híbrida global fragmentada”, transición hegemónica y policrisis–, pero prefirió hablar de “metamorfosis”, término que deja lugar a la esperanza de una transformación. Defendió la “juridificación” de la comunidad de futuro compartido para que existan términos jurídicos comunes para el diálogo y destacó la Ley de Relaciones Exteriores de China y su artículo 29. “Los derechos humanos y el derecho internacional son herramientas para el diálogo y para construir un nuevo paradigma civilizatorio”, concluyó.

IA, África y América Latina

En la sesión vespertina, el foro temático “Cooperación multilateral y nuevo panorama de la comunicación internacional», moderado por Liu Fenghai, incluyó en el programa a Zhang Zhihua, del Centro de Investigación de Comunicación Latinoamericana de la CUC; Junichiro Kusumoto, de la Universidad Toyo de Japón; Ana Claudia Figueroa, de la Universidad Metodista de Angola; Sugath Mahinda Senarath, de la Universidad de Colombo, Sri Lanka; Yap Hon Lun, del Instituto de Investigación Socioeconómica de TAR UMT, Malasia, y Jorge Alberto Dias de Barros, del Centro Venezolano de Estudios sobre China.

El segundo foro, “Inteligencia artificial y nuevas vías para la gobernanza global”, fue moderado por Zhang Suqiu y se planteó como respuesta a las brechas tecnológicas, los monopolios y las nuevas formas de colonialismo digital que afectan la cooperación y la comunicación en el Sur Global.

Zhang Yanqiu propuso pasar de la “regulación mediática” a la “gobernanza mediatizada”: usar los medios como herramienta de gobernanza, no solo para controlar contenidos. Citó ejemplos del modelo chino, como una línea telefónica local para reportar problemas y un proyecto que llevó electricidad, caminos, radio, televisión e internet a aldeas remotas. Sostuvo que los países africanos no están satisfechos con sus marcos regulatorios, carecen de etiquetado obligatorio para contenidos generados con IA y afrontan amenazas de desinformación. Afirmó que la soberanía digital abarca el control de las telecomunicaciones, los datos y los medios, y que China conserva más soberanía digital que la mayoría de los países.

Zhang Yanqiu propuso pasar de la “regulación mediática” a la “gobernanza mediatizada”.

Aníbal Carlos Zottele presentó “China, América Latina y el Caribe ante un nuevo orden internacional: materialismo histórico y comunidad de futuro compartido”. Afirmó que la propuesta va más allá de las relaciones internacionales convencionales y puede representar una oportunidad estructural para la región. Le atribuyó cuatro principios: respeto mutuo, cooperación, no injerencia y beneficio mutuo. Reconoció que el crecimiento de los vínculos económicos entre China y América Latina durante las dos primeras décadas del siglo XXI reprodujo inicialmente, en parte, el patrón de exportar materias primas e importar manufacturas, criticado por las teorías de la dependencia. Subrayó que la relación ha evolucionado y puede contribuir a superar ese patrón mediante cooperación en infraestructura, desarrollo industrial y capacitación tecnológica. Sin embargo, advirtió que ese resultado no está garantizado: depende de que China mantenga el respeto y el beneficio recíprocos y de que América Latina y el Caribe formulen una estrategia propia, coordinen a la región y negocien en conjunto. Citó el puerto de Chancay, en Perú.

Aníbal Carlos Zottele presentó “China, América Latina y el Caribe ante un nuevo orden internacional: materialismo histórico y comunidad de futuro compartido”

David Haruna Mrisho, de la Universidad St. Augustine de Tanzania, recordó al embajador y profesor Costa Mahalu, fallecido en abril, y pidió diez segundos de silencio. Sostuvo que los desafíos globales son compartidos, aunque las rivalidades geopolíticas fragmentan el mundo. Como ejemplo, habló de los minerales del yacimiento de Kabanga, en Tanzania. Según relató, mientras Tanzania negociaba financiamiento con China, el Gobierno estadounidense impuso restricciones de viaje a ciudadanos tanzanos y condicionó su levantamiento a que el yacimiento se asignara a empresas estadounidenses. Contrastó esa presión con lo que describió como el enfoque chino de sentarse a dialogar. Diferenció la comunicación internacional tradicional –persuasión estratégica y manejo de imagen– de una comunicación constructiva basada en diálogo, escucha, información verificable y respeto a la soberanía. “Si Tanzania tiene problemas, Kenia no está a salvo; si África los tiene, China tampoco”.

José Joaquim Bandeira, profesor de la Universidad Metodista de Angola, presentó “Geopolítica de la subsistencia: la informalidad en Angola y los lazos comerciales con China”. Rememoró que Angola se independizó en 1975, atravesó después una guerra civil y estableció relaciones formales con China en 1983. Describió a China como principal socio comercial, acreedor y constructor de infraestructura de su país. Criticó que la llegada masiva de productos chinos a los mercados informales y la participación directa de ciudadanos chinos generan problemas como evasión fiscal, competencia desigual con negocios registrados y riesgos para los consumidores por productos falsificados o no certificados, para dar respuesta a esta inequidad propuso gestionar la relación con China, no romperla, mediante una estrategia definida por Angola: coordinar autoridades fiscales, aduaneras y regulatorias; simplificar el registro de negocios; ampliar microfinanzas y crédito; diversificar la economía más allá del petróleo hacia la agricultura, la industria y los servicios, y fortalecer la protección al consumidor.

Un orden en construcción

Li Huailiang cerró el foro con un balance de las preocupaciones regionales: en América Latina, superar la relación centro-periferia y la dependencia; en África, abordar el colonialismo y el colonialismo digital; en Asia, reconstruir el orden internacional de la comunicación y debatir los paradigmas de civilización; y en Europa, tratar los valores, las reglas internacionales y la reforma de la ONU. Añadió que todas las regiones comparten inquietudes sobre los desafíos de la inteligencia artificial.

Li sostuvo que el orden anterior no puede restaurarse y que otro está en construcción. Identificó aspiraciones comunes de justicia, inclusión, diálogo entre civilizaciones, igualdad y buena gobernanza, y las relacionó con la comunidad de futuro compartido y las iniciativas globales de desarrollo, seguridad, civilización y gobernanza. Recordó que la inseguridad o la guerra en una parte del mundo afectan a las demás y agradeció a participantes, público, voluntarios y equipo organizador.

El foro concluyó así con una idea central: la discusión sobre la gobernanza global ya no se limita a la reforma de las instituciones existentes, sino que incluye la disputa por los marcos conceptuales, tecnológicos y comunicacionales desde los cuales se imagina el orden internacional del futuro.