Entre la textura de la edición: memoria, traducción y cuidado editorial
- En la Feria del libro de Beijing, el 18 de junio, se presentó La textura de la memoria. Medios, trauma y la Masacre de Nanjing, obra editada por Itzel García Sedano de la Universidad Veracruzana
- Lo dieron a conocer Zhang Jingting, profesora titular de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai, y el representante de la Universidad Veracruzana en China, Esteban Zottele de Vega
En la 32.ª Feria Internacional del Libro de Beijing (BIBF), celebrada del 17 al 21 de junio en el Centro Nacional de Convenciones de China, se realizó la presentación del libro La textura de la memoria. Medios, trauma y la Masacre de Nanjing, escrito por Li Hongtao y Huang Shunming, el cual estará circulando muy pronto por Xalapa y llevado a otros puntos importantes de Méxcio y América Latina, bajo el sello de la Editorial de la Universidad Veracruzana (UV).
El volumen, editado por Itzel García Sedano, fue dado a conocer el 18 de junio en una mesa integrada por Zhang Jingting, profesora titular de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai y miembro del equipo de traducción de la obra, y Esteban Zottele de Vega, representante de la UV en China y profesor de la Universidad de Changzhou. Durante el acto, Zottele de Vega dio lectura a un emotivo texto enviado por la editora, en el que se reflexiona sobre los retos del cuidado editorial, la traducción y el valor simbólico de este regreso a las raíces geográficas de la obra.
Para García Sedano, editar este volumen significó adentrarse en un texto atravesado por múltiples capas de sentido: la historia, el dolor colectivo, los medios de comunicación y el diálogo intercultural. Uno de sus mayores desafíos del proyecto fue acompañar el tránsito de una investigación nacida en el contexto académico chino hacia el público hispanohablante.
El equipo de traducción, integrado por Jingting Zhang, doctora en sociología por la Universidad de Buenos Aires; Goldar, Ayelén traductora y profesora por la Universidad de Buenos Aires; y Dapeng Wang, máster por la Universidad de Columbia y trabaja en una organización internacional., logró tender un puente entre memorias históricas distintas pero no ajenas. Si bien la Masacre de Nanjing pertenece a una cronología concreta situada en China, sus interrogantes en torno al trauma, el duelo, la representación pública del dolor y la resistencia contra el olvido dialogan profundamente con los procesos históricos y las memorias de América Latina.

A continuación se comparte el texto integro:
Entre la textura de la edición: memoria, traducción y cuidado editorial
“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes…”. Jorge Luis Borges, “Cambridge”, en Elogio de la sombra.
Editar La textura de la memoria. Medios, trauma y la Masacre de Nanjing significó entrar en un texto atravesado por varias capas de sentido: la historia, el dolor, la memoria colectiva, los medios de comunicación y el diálogo entre culturas. Desde mi primera lectura, fue evidente que no se trataba únicamente de realizar un proceso editorial, sino de cuidar una obra que exigía sensibilidad para escuchar atentamente sus múltiples voces.
El título planteaba ya una clave de lectura. Esta “memoria” de la que se habla no se presenta como una materia fija, cerrada o transparente, sino como una superficie compleja, hecha de hilos, marcas, silencios, archivos, disputas, testimonios y formas de representación. Por ello, la edición también tuvo su propia textura, la del trabajo minucioso sobre la palabra traducida a otra lengua, la revisión de nombres, referencias, notas, conceptos y matices; y también la textura más delicada, de quien sabe que detrás de cada término hay una experiencia histórica dolorosa que no se puede corregir, sino que se comprende y se cuida.
Uno de los mayores retos fue acompañar el tránsito de una obra nacida en el contexto académico chino hacia lectores hispanohablantes. En este libro, el equipo de traducción tendió un puente entre memorias históricas distintas, pero no ajenas entre sí, lo cual exigía comprender la dimensión cultural e histórica de la obra. La Masacre de Nanjing pertenece a una historia concreta, situada en China; sin embargo, sus preguntas sobre el trauma, el duelo, la representación pública del dolor y la lucha por recordar dialogan profundamente con otros acontecimientos del siglo XX, incluidas las memorias de América Latina.
Desde la edición, ese diálogo exigió preservar la densidad académica del texto sin perder claridad para el lector. Fue necesario cuidar que los conceptos conservaran precisión, que las notas acompañaran la lectura sin interrumpirla, que las voces de autores y traductores mantuvieran su lugar, y que el libro respirara en español con naturalidad, sin borrar su procedencia ni su espesor cultural. Editar, en este sentido, fue también una forma de brindar hospitalidad, de recibir una obra proveniente de otra lengua y de otra tradición intelectual para que pudiera habitar en la nuestra.
El libro plantea una pregunta central, ¿cómo se forma la memoria pública de un acontecimiento traumático? A partir de la prensa, los lugares de memoria, las conmemoraciones y los entornos digitales, los autores muestran que la memoria no solo se conserva, sino que se construye, se disputa, se reactiva y se transforma. Esa perspectiva hizo que el proceso editorial se volviera más significativo, porque cada decisión sobre el texto implicaba reconocer que la memoria histórica no es únicamente contenido; también es forma, mediación y responsabilidad.
Como editora, trabajar este libro fue enfrentar el reto de acompañar una memoria dolorosa sin volverla distante; de procurar que los posibles lectores encuentren en sus páginas no solo un estudio académico, sino también una forma de empatía ante el sufrimiento del otro. Este libro recuerda que las historias traumáticas no deben permanecer encerradas en fronteras nacionales o lingüísticas. Al traducirse y publicarse en español, La textura de la memoria amplía su viaje y abre un espacio más de encuentro entre China y América Latina.
Por eso, presentar esta obra en su país de origen tiene un significado profundamente simbólico. El libro regresa, de algún modo transformado por otra lengua, por otro proceso editorial y por nuevas posibilidades de lectura. Vuelve con una textura añadida: la del diálogo transcultural.
Es aquí donde la “memoria” nos dice que recordar no es únicamente volver al pasado, sino crear condiciones para comprendernos mejor en el presente. Precisamente, así lo afirma el diálogo que abre la edición en español: “las narrativas pueden fracturar las relaciones humanas, pero también tejer solidaridad”. Esa frase resume, de manera luminosa, el sentido de este libro y el horizonte de su edición: hacer de la memoria no solo un lugar de duelo, sino una posibilidad de encuentro.
