26 de octubre de 2026
Entrevistas

El diálogo entre civilizaciones es el camino para un orden global más equitativo: Juan Sebastián Schulz

En un contexto global marcado por la tensión entre hegemonías y la búsqueda de nuevos modelos de desarrollo, el diálogo entre civilizaciones se vuelve una herramienta fundamental para la comprensión de nuestro presente. De ahí esta entrevista con Juan Sebastián Schulz, investigador de la Universidad Nacional de La Plata, hecha con base en la ponencia “Pluriversalidad y transmodernidad: diálogos entre el pensamiento decolonial de Enrique Dussel y la propuesta china de una comunidad de futuro compartido”, presentada en la Universidad de Changzhou el pasado 14 de octubre de 2026.

Irma Villa

Schulz reflexiona sobre la necesidad de decolonizar las categorías de análisis occidentales, propone superar la narrativa del “choque de civilizaciones” y explora cómo la convergencia entre la filosofía china y la teoría decolonial latinoamericana puede sentar las bases para un futuro común más equitativo y respetuoso de la diversidad cultural.

1. Usted distinguió entre los valores comunes de la humanidad y los valores universales presentados como absolutos. ¿Cómo se diferencian en la práctica?
“Los valores universales, presentados como absolutos, se han usado para justificar intervenciones, sanciones y cambios de régimen. Los valores comunes de la humanidad, que Xi Jinping expuso ante la ONU en 2015, no buscan imponer un modelo único: reconocen aspiraciones compartidas, como la paz, el desarrollo, la justicia y la libertad, que cada pueblo interpreta desde su propia trayectoria histórica.”
2. Planteó que China, lejos de respaldar la tesis del “choque de civilizaciones”, ha promovido la diversidad y la igualdad entre civilizaciones. ¿Qué ejemplos concretos ve de esa promoción y cómo contrasta esa posición con quienes sostienen esa tesis?
“China ha promovido el reconocimiento de la diversidad de las civilizaciones, la igualdad entre ellas y la construcción de tolerancia, principios que Xi Jinping planteó en la UNESCO en 2014. El pensamiento chino y la teoría decolonial coinciden en que ninguna civilización es superior a otra y en que es esencial buscar la armonía entre ellas. Frente a una universalidad que emana de Occidente y que supone un mundo a su imagen, una sola voz legítima y una sola vía de modernización, propone la pluriversalidad.”
3. De Dussel retomó los conceptos de totalidad y exterioridad. ¿Cómo aplicaría la exterioridad al análisis de la relación entre América Latina y China?
“Dussel llama totalidad a un sistema que se presenta como el único mundo posible y toma al centro occidental como medida de lo humano. Quienes no encajan en él, como los pueblos colonizados, los pobres y los oprimidos, son negados o reducidos a lo mismo; su lugar más allá de esa totalidad es la exterioridad. El punto de partida no es el centro que se proclama universal, sino la experiencia concreta de quienes ese centro ha negado. Sobre los países latinoamericanos, estos han sido víctimas de imperialismo, colonialismo, invasiones y despojo, por esto es por lo que los pueblos de la región recuerdan y agradecen la solidaridad china.”
4. Planteó que cada civilización tiene su propio núcleo ético-mítico. ¿Cómo se identifica el de América Latina?
“El núcleo ético-mítico es el sustrato de valores, símbolos y relatos fundacionales que constituye la identidad profunda de una civilización y estructura su moral colectiva y su visión del mundo. El de la región se formó en las cosmovisiones de los pueblos indígenas y afrodescendientes, los gauchos, los criollos y los inmigrantes, y en las luchas por la liberación, la independencia y la autodeterminación.”
5. Mencionó conceptos chinos como la armonía sin uniformidad, el tianxia y la distinción entre wangdao y badao. ¿Qué precauciones deben tomarse al leerlos desde América Latina?
“Las lecturas occidentales que explican las civilizaciones china o latinoamericana con marcos teóricos forjados en la experiencia histórica europea, hay que leerlas con detenimiento. Ninguna civilización puede interpretarse solo con las categorías de otra. Para el caso chino, existe un sustrato milenario en el que convergen el confucianismo, el taoismo y el marxismo adaptado a las condiciones nacionales, con conceptos como el tianxia (“todo bajo el cielo”), la armonía, el wangdao (gobierno por la benevolencia y la virtud, frente al gobierno hegemónico, badao) y valores confucianos como la justicia (yi) y la confianza (xin).”
6. Sostuvo que ninguna civilización puede interpretarse con las categorías de otra. ¿Cómo es posible entonces el diálogo entre civilizaciones?
“Considero que la categoría del núcleo ético-mítico, propuesta por Dussel, sirve justamente para entender por qué el diálogo es posible. La transmodernidad busca superar la modernidad eurocéntrica mediante el diálogo entre culturas, cada una desde su propio núcleo, para que surja un pluriverso transmoderno. El diálogo genuino empieza cuando quienes fueron silenciados pueden hablar con voz propia, y la armonía china propone relaciones de beneficio compartido, aprendizaje recíproco y respeto mutuo.”
7. Presentó la transmodernidad de Dussel junto con la comunidad de futuro compartido. ¿En qué coinciden y en qué difieren?
“La comunidad de futuro compartido para la humanidad, formulada por Xi Jinping en 2013, dialoga de forma fructífera con el horizonte de la transmodernidad. Esta propuesta plantea que no hay actores con futuros independientes, sino un futuro compartido, y recoge el espíritu de Bandung en materia de soberanía y no intervención. Es decir, la pluriversalidad y la comunidad de futuro compartido invitan a imaginar un futuro común que no excluya a nadie.”
8. Llamó a decolonizar las categorías de análisis sin renunciar al diálogo con otras tradiciones. ¿Qué ejemplos de investigación concretos ve en esa dirección?

“Hay que producir conocimiento desde las propias realidades y para los propios pueblos, decolonizar las categorías de análisis sin renunciar al diálogo con otras tradiciones y tener el valor de formular las propias preguntas y buscar los propios caminos hacia la verdad. Tenemos a Mao Zedong, él indagó la verdad a partir de los hechos, China y América Latina deben intentar construir sus caminos de desarrollo a partir de su realidad concreta.”

Juan Sebastián Schulz

Conclusión: la perspectiva de Juan Sebastián Schulz no solo arroja luz sobre la complejidad de las relaciones entre China y América Latina, sino que plantea un imperativo intelectual de primer orden: la urgencia de construir un pensamiento propio. Al proponer la transmodernidad y la comunidad de futuro compartido como ejes rectores, el investigador reafirma que el diálogo entre civilizaciones –lejos de buscar una uniformidad impuesta– es el camino necesario para un orden global más equitativo. Esta visión invita, en definitiva, a decolonizar nuestra mirada, a valorar los núcleos éticos que sostienen nuestra identidad y a asumir la responsabilidad de formular las preguntas propias para diseñar, desde nuestra trayectoria histórica, los caminos hacia un desarrollo soberano, colaborativo y genuinamente pluriversal.