China define su política hacia América Latina y el Caribe
- Un nuevo documento oficial traza los lineamientos para una relación estratégica y de beneficio mutuo
La Embajada de China en México anunció que el miércoles 10 de diciembre, el Gobierno chino publicó un documento clave, el tercero en menos de veinte años, donde establece su política oficial hacia América Latina y el Caribe (ALC). En este texto, se resalta el papel que el Sur Global desempeña en el panorama internacional actual, así como los retos y oportunidades que enfrenta la humanidad ante los profundos cambios y ajustes globales. El documento sintetiza la experiencia acumulada por China y expone de forma integral los principios que guiarán su cooperación con ALC, con la meta de fortalecer los lazos y elevar las relaciones bilaterales a un nuevo nivel, en sintonía con la visión de un mundo multipolar, inclusivo y de beneficio compartido.

América Latina y el Caribe: un mosaico estratégico
La primera parte del documento pone el foco en la relevancia geopolítica y social de América Latina y el Caribe. Esta región es un verdadero mosaico de culturas, recursos naturales y experiencias históricas, que le confieren una energía y esperanza únicas. De México a Argentina y a las islas del Caribe, los países de ALC han enfrentado desafíos como la desigualdad, las intervenciones externas y las crisis económicas. Sin embargo, han logrado reinventarse y fortalecer sus instituciones democráticas, apostando por modelos de desarrollo propios y diferentes a las recetas tradicionales.
La región es reconocida por su enorme aporte a la biodiversidad mundial, con ecosistemas tan diversos como la Amazonía, los Andes, el Gran Chaco o los arrecifes caribeños, así como por su gran riqueza en recursos energéticos, minerales y agrícolas. En la última década, ALC ha avanzado hacia una mayor integración regional, reflejada en organismos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el MERCOSUR, la Alianza del Pacífico o CARICOM. Estas iniciativas buscan defender intereses comunes, fortalecer la voz regional en foros internacionales y reducir la dependencia de potencias externas.

Países como Brasil, México, Colombia, Chile, Argentina y Perú han sido protagonistas en la promoción de políticas de desarrollo sostenible, la lucha contra el cambio climático y la diversificación de sus economías. Gracias a estos esfuerzos, la región ocupa una posición estratégica en el escenario internacional actual, siendo un actor clave en la consolidación de un orden multipolar, donde las potencias regionales buscan mayor autonomía, cooperación Sur-Sur y alianzas basadas en el respeto y la equidad. América Latina y el Caribe sobresale no solo por sus desafíos, sino también por sus aportes en innovación social, participación ciudadana y creatividad cultural, manteniendo vivas las esperanzas de un futuro más justo y democrático.
Relación China-ALC: una cooperación multidimensional
En la segunda parte, el documento aborda la evolución de las relaciones entre China y América Latina y el Caribe. De simples intercambios comerciales, la relación ha evolucionado hacia una cooperación multidimensional. Aunque la distancia geográfica es considerable, los vínculos históricos y culturales se han robustecido con el tiempo. Desde la década de 1960, con el reconocimiento diplomático de la República Popular China por varios gobiernos latinoamericanos, se sentaron las bases para una relación estratégica que hoy abarca comercio, infraestructura, energía, educación y ciencia.
Destacan como hitos la publicación de los Documentos de Política de China hacia ALC en 2008 y 2016, que fijaron objetivos concretos como la construcción de una Asociación de Cooperación Integral basada en la igualdad, el beneficio mutuo y el desarrollo conjunto. Países como Brasil, Chile, Perú y México se han convertido en socios comerciales estratégicos de China: Brasil exporta grandes volúmenes de soya y mineral de hierro; Chile lidera en cobre y vino. Empresas chinas han invertido significativamente en infraestructura, energía renovable y tecnología, participando en proyectos ferroviarios, carreteros y portuarios en distintos países de la región.
Además, los intercambios educativos y culturales han experimentado un crecimiento notable: decenas de miles de estudiantes latinoamericanos cursan estudios en universidades chinas, y los Institutos Confucio han incrementado su presencia en ALC, promoviendo el aprendizaje del idioma y la cultura china. En el ámbito internacional, China y ALC colaboran en temas como la reforma del sistema financiero global, el cambio climático y la respuesta a pandemias, consolidando una diplomacia activa tanto en la ONU como en el G20. Así, la relación trasciende lo comercial y apunta a la construcción de una verdadera comunidad de futuro compartido, donde la innovación y la cooperación son pilares fundamentales.
Construcción de una Comunidad de Futuro Compartido: la propuesta china


En la tercera sección, el documento detalla la propuesta de China para fortalecer su alianza con América Latina y el Caribe a través de cinco grandes programas, cada uno con acciones y objetivos concretos que reflejan la amplitud y profundidad de la cooperación:
• Solidaridad: Realización de cumbres bilaterales, visitas de alto nivel y foros multilaterales para compartir experiencias de gobernanza y modernización estatal. El Foro China-CELAC ha sido clave para coordinar posiciones sobre temas globales. Se promueve el apoyo mutuo en cuestiones como la defensa de la soberanía nacional y el rechazo al intervencionismo, así como mecanismos de diálogo político, económico y parlamentario.
• Desarrollo: Implementación de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, impulso a inversiones en infraestructura (carreteras, puertos, trenes, energía limpia), tratados de libre comercio en países como Chile y Perú, y desarrollo de proyectos conjuntos en agricultura, energías renovables, manufactura, telecomunicaciones y ciencia aplicada. Se enfatiza la transferencia tecnológica, la formación de talento, financiamiento para la innovación y la participación de pequeñas y medianas empresas.
• Civilizaciones: Fomento del diálogo y aprendizaje mutuo entre culturas, protección del patrimonio histórico y promoción de festivales, exposiciones y actividades artísticas. Se promueven becas, intercambios estudiantiles y académicos, enseñanza del idioma chino en universidades de ALC y creación de centros de educación digital y vocacional. Asimismo, se fortalece la colaboración en medios, traducción de obras literarias y proyectos conjuntos en radio, cine y televisión.
• Paz: Cooperación en defensa, seguridad pública y ciberseguridad, así como asistencia mutua contra crimen transnacional, corrupción, terrorismo y narcotráfico. Se realizan ejercicios militares conjuntos, intercambio de experiencias en misiones de paz de la ONU y acuerdos de asistencia judicial y extradición. China respalda la idea de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y promueve la solución pacífica de controversias internacionales.
• Pueblos: Fortalecimiento de programas para reducción de la pobreza, cooperación sanitaria, asistencia social y desarrollo rural. Se desarrollan proyectos para mejorar la atención médica, capacitación de personal de salud, fomento del turismo bilateral y empoderamiento de grupos vulnerables (adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres, juventudes y comunidades rurales). Se impulsa el hermanamiento de ciudades, la gestión de desastres, y la promoción de la igualdad de género y derechos humanos.
En síntesis, estos programas reflejan la voluntad de ambas partes de enfrentar los desafíos del siglo XXI, apostando por una relación más sólida, inclusiva y de beneficio compartido, que contribuya a la construcción de un futuro más justo, democrático y sostenible para sus pueblos.
